La actualidad manda. Lo que iba a ser un texto sobre los parabenes se ha visto obligado a reconvertirse en apresurado repaso sobre lo que significa en el ámbito de la salud, la ecología y la seguridad alimentaria el quehacer de los especímenes citados en el título.

El gran dilema de las pasadas elecciones en Estados Unidos parecía ser el tener que elegir entre lo malo y lo peor, sin estar del todo claro quién es lo malo y quien lo peor. De Donald Trump no parece haber mucho que añadir: millonario corrupto, machista, racista y medio lunático. Ahora que ha llegado a presidente seguro que comienza a recular y suavizar cosas. En Estados Unidos, de todos modos, hay poderes e intereses mucho más potentes que la figura de un presidente o partido; si alguien se sale mucho del tiesto saben arreglarlo con un tiro en la cabeza o un accidente de transporte… Sobre Hillary Clinton, recomiendo la lectura de dos excelentes textos sobre ella que ha escrito para eldiario.es la periodista Olga Rodríguez: ‘Los vínculos de Hillary Clinton con Wall Street’ y ‘Las guerras de Hillary Clinton’. Parece como si para muchas personas el rechazo a Trump y el hecho de que Hillary Clinton sea mujer, son argumentos suficientes para posicionarse. Por fortuna existen, desde la izquierda, algunos otros puntos de vista como los de la actriz Susan Sarandon (“No apoyo a Clinton porque no voto con mi vagina”), la analista política Diana Johnstone (“Hillary Clinton es el principal motivo de preocupación”) y el director de cine Oliver Stone (“Trump es un loco, Obama es miope, pero Clinton es la más peligrosa”).

Pero centrémonos un poco en las áreas de alcance de nuestra web y echemos un vistazo a lo que atañe a la ecología y los transgénicos en relación a estos políticos. Comencemos con el que ocupaba la Casa Blanca, Obama.

  • En 2010 Obama nombró a Islam Siddiqui, hombre de Monsanto, Jefe de Negociaciones Agrícolas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. Este nombramiento motivó una carta de 98 organizaciones opuestas al mismo. En 2013 el Gobierno estadounidense aprobó la ley financiera de plazo restringido HR 933, también conocida como ‘Ley de Protección de Monsanto’ y que “niega autoridad a las cortes federales para cesar inmediatamente la plantación y venta de cosechas transgénicas”. También firmó la conocida como ‘Dark Act’, una ley de etiquetaje que prohíbe a los estados desarrollar normativas propias sobre el etiquetaje de la presencia de transgénicos y permite camuflar la información en números telefónicos de atención al cliente o códigos escaneables, haciendo desaparecer prácticamente de los envases. Además del anteriormente nombrado Islam Siddiqui, otros cargos de la administración provenientes de Monsanto son:
mosanto-y-funcionarios-de-eeuuFuente: Semillas.org.co
  • Continuamos con Hillary Clinton, que ha recibido donaciones de Monsanto y Bayer entre otras. Jerry Crawford, consejero superior de campaña de Clinton en Iowa, fue durante años lobista de Monsanto. La fundación de los Clinton recibió sustanciosas donaciones de Monsanto y Dow Chemical Company. Hillary Clinton ha sido la mayor receptora de donaciones de las grandes corporaciones farmacéuticas: 164,315 dólares en los primeros seis meses de campaña y 13,2 millones incluyendo sus últimos años como senadora. Como Secretaria de estado, apoyó hasta en 45 ocasiones el TPP.

  • Para terminar, hablemos un poco de Donald Trump. Pese a su bravuconería verbal, Trump es en muchos aspectos una incógnita. Militó durante una década en el Partido Demócrata y, según una información de The Washington Post en 2011, el 54% de sus donaciones a partidos habían sido para los demócratas. También, en una entrevista en CNN en el 2004, afirmó “Se sorprendería si le dijera que en muchos casos probablemente me identifico más como demócrata”. Alardea de que su campaña no ha sido financiada por grandes corporaciones, por lo que no se debe a nadie. Este propósito de autofinanciarse no llego a ser del todo verdad. Es un negacionista del cambio climático y pretende cerrar la EPA (Agencia de Protección ambiental). También pretende sacar a Estados Unidos del Acuerdo del Clima de París. Por otro lado, Trump está en contra del TPP y ha prometido no firmarlo. Desde la Unión Europea ya se empieza a ver este tratado congelado por la victoria de Trump. Ha prometido rebajar los impuestos a las marcas de cosmética que fabriquen en Estados Unidos y ha insinuado que forzaría a algunas empresas tecnológicas como Apple a fabricar en Estados Unidos.

En resumen, fuera como fuese (y regresando a nuestro titular) ¡estamos bien jodidos!